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lunes, 26 de septiembre de 2016

LA PRIMERA VEZ CON UNA CHICA TRAVESTI. ¡QUÉ FUERTE EXPERIENCIA!

Muchos de nosotros y sobre todo ya madurones, hemos fantaseado alguna vez con tener sexo con una chica travesti o transexual. Quizá el no haberlo llevado a cabo o no atrevernos, nos hace pertenecer a grupos y sitios que nos permiten por lo menos fantasear con la idea.

Fíjate que yo me atreví hace ya tiempo. Ví un anuncio en el periódico, cuando no estaban muy de moda los anuncios de prostitución por internet, donde una chica travesti se describía como de buen cuerpo, buen trato, joven y con experiencia. Obvio, venía su número telefónico.

Me decidí a llamarle después de meses de estar viendo este tipo de anuncios, le daba vueltas y vueltas a la idea: ¿Qué se sentirá?, ¿Cómo será?, ¿Me dejará acariciar su pene?, ¿Me dejará tocarla? Estaba muy nervioso al llamarle, por fin marqué el número y con la sensación de "mariposas en el estómago" escuché su voz del otro lado...

-"Hola, buen día, en qué puedo servirte?" respondió la chica transexual...

     - Deseo informes de tu servicio... respondí.

- "Mira papi, -con voz amanerada que pertenecía a un hombre homosexual- el servicio te cuesta $800 pesos y te incluye motivación oral, sexo anal y soy interactiva, si quieres te penetro y me penetras; tienes que estar instalado en un hotel en Tlalpan o colonia Roma y el tiempo es de aproximadamente una hora del servicio."

     - Perfecto; respondí. Oye estoy muy nervioso y es la primera vez que lo haría con una chica como tú. ¿Me guías en todo verdad?

- "Claro papito; me respondió. Tú no te preocupes por nada".

     - O.K., le dije, salgo para el hotel y te llamo.

- "Sí papi; respondió. Me marcas, checo que estés hospedado y me voy contigo".

     - Bueno, muchas gracias; respondí.

Se me pasó "el susto"; tenía ya la información que necesitaba, tenía el dinero suficiente y tenía el tiempo disponible. ¿Voy o no voy? me preguntaba no sin perder la sensación en la boca del estómago... ¿Qué hago? A la mente se me vinieron infinidad de pensamientos, mi esposa, mis hijos, mi amante -mujer en ese entonces-, mi madre, mi padre... Ese travesti es un hombre, yo no soy puto; pensaba, me causaba conflicto, pero tenía unas ganas locas e inexplicables de ir más allá, de cruzar la barrera auto impuesta por mi conciencia, por la sociedad, por mi educación... ¿Qué hacer?

Después de como una media hora de reflexionar, de pensar, de sentir culpa, de sentir deseo sexual, ¡Me decidí a ir al hotel!  Cerré mi oficina, abordé mi auto y llegué a un hotel de los que llaman "de paso".  Estaba hecho un "manojo de nervios".

Nuevamente el cosquilleo o dolorcillo muy intenso en la boca del estómago... ya había pagado la habitación, ya estaba a una llamada de contactar a la chica del anuncio, sería ¡Mi primera experiencia homosexual!

Procedí a llamar nuevamente ya desde el hotel, a la chica que se anunciaba como travesti de hermoso cuerpo a la que había llamado desde mi oficina. Más agudo el dolor de la boca del estómago...

Por fin respondió: "Hola buen día, en qué puedo servirte?"

    - Soy el que te llamó hace como una hora para pedir informes de tu servicio, ya estoy en un hotel.

- O.K. papi, ¿cuál hotel es?

      - Es el hotel ***** respondí.

- ¿Cuál es el teléfono del hotel y en qué número de habitación estás?

       - El número es 55******* y estoy en la habitación 210, le dije.

- O.K. cuelga y te llamo para verificar papi; me dijo y yo aún con los "nervios de punta".

     - Pasarían unos tres o cuatro minutos; se me hizo eterno ese tiempo. ¿Por qué no llama?, ¿Vuelvo a marcarle? -Sorpresa, decepción, nervios, arrepentimiento- experimentaba todo eso al mismo tiempo.

De repente sonó el teléfono de la habitación...  "Hola papi, estoy por allá en una media hora", me dijo la chica transexual cuya voz ya me era familiar.

     - "Gracias, te espero", respondí.

Me quedé sentado en la cama de la habitación ya con la certeza de que acudiría mi primera cita transexual en mi vida. Encendí el televisor, sintonicé un canal de películas pornográficas; estaba muy nervioso, ¿Qué hago? ¿Me voy? ¿Me quedo?

Decidí tomar un baño para quitarme el sudor del día y no dar mal aspecto. Serviría para relajarme. Así fue y transcurrió media hora muy rápido.

Nervios y más nervios nuevamente... ¡Ya está por llegar! pensé. Ya se tardó, ¿Le marcaré de nuevo?

En eso estaba cuando de repente tocaron a la puerta.

¡Qué sensación!, ¡El susto de mi vida!, Un intenso dolor y cosquilleo en el estómago...

Abrí la puerta y ¡Ohhhhh!

Una chica transexual, falda corta -no mini-, blusa discreta, cabello obscuro, largo y perfecto, morena, rasgos medio hombrunos un poco vulgar, bien maquillada, perfume exquisito...

Me saludó muy amablemente de beso en la mejilla. -"Hola papi, ¿cómo estás?" Me preguntó.

Respondí y platicamos por unos minutos. Muy amablemente me dijo: ¿Tienes mi regalito?

Dudé por unos segundos y asumí que eran los $800 pesos que me había dicho por teléfono.

     - Claro, permíteme... respondí. Saqué el dinero y se lo di. Lo tomó y me dijo que en unos minutos salía, cerrando tras de si la puerta del cuarto de baño.

Me quité el pantalón, los zapatos y calcetines, permanecí nervioso sentado en la cama; muy excitado, cuando de repente abrió la puerta del baño. ¿Qué es esto? Me dije...

Ante mi estaba una chica con un super cuerpazo, medidas prácticamente perfectas, piernas torneadas, hermosas, cintura delgada, grande cadera, nalgas redondas, paradas, perfectas y un par de tetas muy, pero muy bien formadas. Se adivinaba bajo su tanga blanca "algo", un pene que es el "extra" de esta chica tan perfecta.



Un par de "colitas" de colegiala era la forma en la que acomodó su cabello para resaltar su imagen...

Me preguntó qué me gustaría y le dije: es mi primera vez con una chica como tú. Mejor tú dime...

Sonrió y me dijo: "O.K."

Hizo que me recostara en la cama, me acariciaba las piernas, todo muy suavemente con sus grandes y suaves manos; llegó al área genital. Bajó mi trusa, tomó mi pene ya erecto entre sus manos y lo llevó a su boca. Comenzó a chuparlo de una manera que nunca nadie lo había hecho; me hizo sentir un placer que solo alguna boca experta puede dar. 

Sentía sus lengüetazos en mi glande, a lo largo del pene, entraba, salía... ¡Qué sensaciones! un placer extremo, mi pene estaba erecto, firme, secretando el líquido lubricante prácticamente a chorros.

Instintivamente me recosté en sentido contrario a su cabeza hasta quedar frente a su tanga y sus piernas perfectas. Ella seguía con mi pene en su boca. Comencé a acariciar su entrepierna, sus testículos, su pene algo chico pero erecto por el momento y la situación. En un acto de "experiencia y propio de su oficio", se quitó la tanga sin dejar de chupar mi pene.

¡Oh! Tengo un pene frente a mi boca por primera vez. Lo acaricié, lo olí, y finalmente, después de tanta curiosidad, tantas ganas reprimidas, tantos años de ver revistas con "She-males", abrí la boca e introduje ese pene erecto en mi boca. Lo mamé con pasión, con ganas, con curiosidad y gusto. Su textura suave y firme, el sabor de sus "jugos",  chupar sus testículos, lengüetearlos... Conclusión de esta primera parte del encuentro: ¡Me gusta la verga!


Espera la continuación de la parte final de este relato.

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¡Soy travesti!

Eli "V".








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