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martes, 18 de octubre de 2016

TOCANDO A MI AMIGA TRAVESTI

¿A cuántos de nosotros nos encanta la idea de compartir el gusto de vestir ropa de mujer con un compañero con los mismos intereses?

De entrada por nuestra cabeza pasa el "vestirse juntas".  Si llegamos a contactar a alguien generalmente en grupos o sitios de "Facebook", le decimos (y más que nada nos decimos a nosotros) que sólo vestirse porque somos hetero.

Pero tú sabes que en el fondo tienes la intención de ir más allá, ansías tocar el cuerpo de tu amiga travesti. Lo sé: aún tienes los pensamientos de tu educación macho-católica o macho-cristiana independientemente de si perteneces a estas religiones o no, es el pensamiento en sociedad latina. Has navegado prácticamente toda tu vida con "la bandera heterosexual".

Pues un buen día escapas de tu actividad y encuentras el pretexto ideal para robar una tarde o una mañana a tu rutina y quedas de verte en un lugar "X" con ese amigo que has conocido por internet; han intercambiando sus números de "WhatsApp" y desde temprano se han mensajeado.


¿Qué onda, si se va a hacer? es el tipo de mensaje que me viene a la mente. 
Sí, ya voy para allá, contesta el otro. Quizá frente a la mesa de la cocina o su comedor, despidiéndose de su esposa, dejando en la escuela sus hijos o saludando a sus hermanos antes de ir a la escuela para encontrase contigo. Con otro hombre que conoció virtualmente pero con imagen de una chica "buenota", que es una foto tuya de cuando te travistes a escondidas. 

Es una cita entre travestis para cambiarse en un hotel. Nervios a mil, las prendas escondidas en una pequeña maleta, en un portafolios, quizá vistas debajo de tu ropa masculina pantys, medias, y alguna otra prenda que te tiene excitado desde que te levantaste.


Quedan en un lugar, intercambian más mensajes por "Whats", hasta que se reconocen y con cierta pena se presentan y acuerdan irse a un hotel. Lucen como hombres normales, visten como hombres, caminan como hombres, hablan como hombres. ¡SON HOMBRES!

Llegan al hotel, con cierta vergüenza uno se anima a pedir la habitación, observando la cara del empleado o empleada que les cobra y les da la llave, tratando de identificar si se burla de ambos. Se sienten ¡Putos! y lo primero que quieren hacer una vez con llave en mano es llegar rápidamente a la habitación para que nadie los vea, que nadie los juzgue, que no los critiquen.

Se visten, se asean en el cuarto de baño, se maquillan, platican y el nerviosismo va disminuyendo pero no esa sensación en la boca del estómago. Por fin después de un rato, se revelan mutuamente las imágenes que conocieron uno del otro en internet, esas mujeres que visten generalmente como rameras,  lo que cada una considera sexy.  Peluca, medias, quizá algún liguero, algún corset y los imprescindibles zapatos de tacón alto.


Con frecuencia la ropa es negra, la falda corta y la peluca rubia. El color del labial es el rojo más fuerte que encontraste. A veces intercambian tips para maquillarse. Lo han observado en gran medida en sus madres, hermanas, esposas, amigas. No te es ajena la manera de aplicar los cosméticos en tu rostro, aunque sea "de vista". 

Ya se transformaron, ya lucen con imagen femenina, selfies, fotos, fotos juntas, "No las vayas a subir a facebook ¿ eh? " con frecuencia se escucha en este tipo de encuentros. Los dos acuerdan con honorabilidad que no lo harán, tienen mucho que perder,  su familia, padres, hijos, hermanos, hasta el trabajo han perdido algunos por fotos travestidos que han caído en manos inapropiadas.


De repente uno de ustedes propone al otro explorar, sólo tocar un poco: A ver tus medias, a ver cómo quieres que te saque fotos... EL otro se sube la falda dejando ver una imagen bien formada de una mujer sensual. A ver tómame empinada, tómame una del culo y un gran etcétera...


A ver: ahora una enseñando todo dirá la más atrevida a la otra no menos ganosa.  Y es en ese momento cuando "les ganan las ganas". Estás viendo la imagen de una mujer atractiva, de tus fantasías reflejadas en otro hombre, en una chica travesti, su transformación es un espejo de sus deseos sexuales y sensuales más íntimos que ni a tu mejor amigo le has confesado. Pero estás con este perfecto desconocido del que solo sabes su nombre de "niña".


Se acercan, se tocan, pasan "el límite" mental de lo prohibido, de los tabús que te han arraigado tus padres, tus maestros, tu religión. De repente alguna toca el pene de la otra, sus suaves nalgas al tacto de esas medias que tanto nos gustan, nos excitan. Como tu compañera busca lo mismo, experimentan una emoción nueva, exploran su cuerpo mutuamente.



Ya no son dos hombres, ya no son dos chicas travestis, son dos seres humanos liberados de tapujos mentales que desean a una chica pero también desean los genitales masculinos. Desean explorar el ano de la otra, del otro, desean los labios femeninos del otro hombre, las piernas femeninas de la otra mujer... Se acabó el género, son seres sexuales con ganas de disfrutar.


La falda subida, el pene erecto, las manos de tu amiga recorriendo tu cuerpo, tus manos recorriendo el de ella, así es como empezamos a dar los primeros pasos más allá de travestirte en tu casa a escondidas, más allá de irte sola al hotel a masturbarte y tomare fotos -selfis- de nalgas, de piernas, de tu culo... 

Has pasado una "barrera" social estás tocando a "Tu amiga travesti"; y ¿Sabes qué? Es algo que continuarás haciendo por el resto de tus días.


"Soy Travesti".
Eli "V".


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